La agresión sexual es una forma especial de delito violento altamente Estresante, que es vivenciado por la víctima con un miedo intenso a Sufrir un grave daño físico o incluso la muerte, al que se añaden Sensaciones de impotencia y desesperanza en cuanto a su incapacidad Para escapar o evitarlo.
De ello deriva un impacto psíquico, cuyas repercusiones pueden Manifestarse con inmediatez al trauma, o bien de manera diferida en el Tiempo, y que van a depender tanto de las características del estresor Como de determinados condicionantes preexistentes en la víctima.
El impacto psíquico de un acontecimiento estresor que supere la Capacidad de respuesta de la víctima, determina un daño que se hace Muy evidente en el caso de las agresiones sexuales, en las que la Sintomatología psicopatológica va a persistir en el tiempo de manera Prolongada. La intervención precoz en estos casos, y la extrema sensibilidad que Debe regir la respuesta legal y sociosanitaria, son elementos que junto a Las particularidades del estresor y a las condiciones previas de la Víctima, pueden limitar o amplificar este daño psíquico y sus posibles Secuelas.
1. Consecuencias Emocionales:
• Trastornos por Estrés en sus distintas formas: pueden aparecer pensamientos, recuerdos o pesadillas centrados en el momento de extremo temor o desesperanza vividos durante la violación.
Los síntomas debidos a la activación se traducen en trastornos del sueño, irritabilidad, hiper alerta y dificultades de concentración.
Y las conductas de evitación se manifiestan por el esfuerzo en evitar pensamientos, sentimientos o actividades que pudieran estar asociadas en el tiempo o en el espacio con el trauma, con una disminución del interés por las actividades en general.
• Depresión y Ansiedad: El abuso sexual puede desencadenar trastornos depresivos y de ansiedad
• Sentimientos de Culpa y Vergüenza: Las víctimas a menudo se sienten culpables o avergonzadas, incluso cuando no tienen la culpa. 2. Consecuencias Físicas:
• Lesiones Físicas: Dependiendo de la violencia del abuso, las víctimas pueden sufrir lesiones físicas, como hematomas, laceraciones o fracturas.
• Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS): El abuso sexual aumenta el riesgo de contraer ETS
• Disfunciones sexuales: Suelen persistir más allá del primer año, considerándose entre los síntomas más duraderos. Consisten en problemas de excitación con disminución del deseo y del interés, temor y evitación de las relaciones sexuales, y evocaciones de recuerdos de la agresión durante sus relaciones normales, síntoma éste que aparece hasta en un 12 % de las víctimas.
• Inicio de hábitos de mala salud: Entre los que destacan el hábito tabáquico, abuso de alcohol y de sustancias tóxicas, etc. 3. Consecuencias Sociales:
• Aislamiento Social: Las víctimas pueden retirarse de sus relaciones sociales debido a la vergüenza o el miedo al estigma .
• Dificultades en las Relaciones Interpersonales: El abuso sexual puede afectar la confianza y la capacidad para establecer relaciones saludables 4. Consecuencias Psicológicas:
• Trastornos de la Personalidad: Algunas víctimas desarrollan trastornos límite de la personalidad (sentimiento de estar al límite como si estuviera constantemente amenazada y vivencia de extrañeza) o una actitud hostil y de desconfianza hacia el mundo, sentimiento de vacío o desesperanza.
• Ideación Suicida: El abuso sexual está relacionado con un mayor riesgo de pensamientos e intentos de suicidio. Es fundamental abordar estas consecuencias de manera integral. La prevención, el apoyo emocional, la terapia y la justicia son componentes esenciales para ayudar a las víctimas a sanar y recuperarse
